Alen - Primeras Impresiones  

Posted by Ariel

Las palabras de la Septa dejaron al joven un tanto confundido; comprendía e incluso apoyaba que quisiera que inicie su búsqueda, pero... ¿inmediatamente? ¿No era un tanto apresurado?
El búho... llevándose al pichón lejos antes de que se acerquen los cuervos...
Los pensamientos destellaban en su mente a toda velocidad, elaborando extrañas y descabelladas teorías...
...en ese caso, teniendo en cuenta que apareció un cuervo en mi ventana, a lo mejor algún búho...


Después de haber pasado un largo tiempo dando vueltas en su cabeza a las palabras de la Septa para intentar comprender todo lo que podrían llegar a querer decir, finalmente las implicaciones de la frase "Los dejo para que se conozcan" terminan de registrarse en la mente del joven acolito. Así pues, se dispuso a observar a sus acompañantes.
Notando que el mercenario no se ve movido a decir nada en particular y el aprendiz de la Septa parece estar esperando que él diga algo, se da cuenta con horror que va a tener que ser él mismo quien comience la comunicación.

Unos instantes de pánico mas tarde, la siguiente joya conversacional sale de sus labios: -"Um, que tal... ¿alguno de ustedes es un búho?"
La cara del joven al terminar la frase muestra que ahora es completamente consciente de que tan estúpido sonó, pero no parece atreverse a decir ni una sola palabra mas.

-”Es un clerigo de altillo”
Dijo uno de los acolitos mientras el lugar se empezaba a desconcentrar parte por conversaciones ya que se había interrumpido la ceremonia, parte porque otros querian dirijirse a Septa Igraine para hacerle consultas o increparle con temas un tanto mas agresivos. 
-”Tomen sus comentarios como de quien vienen... y si tienen tiempo para perder tómenselo para entenderlo”- Pobre chico. Aquel muchacho lo estimaba pero le veia poco.  
“Asi como lo ven, Libro sabe de muchisimas cosas” - Prosiguó... Espero lo tome como un cumplido.
Era claro que algunos lo habían visto ocasionalmente a aquel muchacho y le conocían (aunque superficialmente) de haber interactuado brevemente con el en alguna ocasión.

“Silencio por favor, silencio... El ritual debe continuar” - Dijo uno de los Septones mas ancianos cuya vestimenta daba a pensar que dragones de oro era algo de lo que no habia hechado en falta, y portaba un monoculo el cual se estaba acomodando, para leer el documento del ritual - ”Esto es de lo mas poco ortodoxo que he visto en mucho tiempo, si se me permite decirlo... Septa Igraine, confio concuerde conmigo en que estas no son las formas del ritual de pasaje.”

La Septa asintió, permitiendo con su lenguaje corporal que se interpretara que le dejaba, a aquel educado anciano, el protagonismo que con tanto enfasis estaba buscando.

“Ejem “ - tratando de acomodar su voz de manera que cortésmente consiguiera la atencion de los ultimos desconcentrados, al tiempo que hacia lo propio con su vestimenta de etiqueta de luto para la ocasión, -”En vista y considerando  las... por demás inusuales circunstancias, queda suspendido hasta mañana el ritual... “ Todos se quedaron mirando, en silencio, por unos instantes. “... Pues bien ehm.. eso es todo, y La Anciana nos acoja en su sabiduria.”

El joven clérigo esperó a que se disipara un poco la gente y volvió a dirigirse a sus nuevos acompañantes.

Enfócate, enfócate. La situación te superó, pero ahora estas mas tranquilo. ¿Que quisiste decir? Para el caso, ya se perfectamente quien es el búho. Posiblemente lo que me estaba preguntando era si no había una dualidad como sucedió con el cuervo...
- "Disculpen mi anterior desliz... simplemente no soy bueno en estas cosas. En realidad, lo que quise preguntarles era si habían visto algún búho en las inmediaciones." 
A esto nadie dijo nada, por lo que se sintió en la obligación de completar el silencio nuevamente.
- "Eh... Pero posiblemente antes de eso seria mejor que me presente, no? Mi nombre es Alen" 
Como si estuviera calculando y pensando muchas cosas en simultáneo, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo para recordar algo. 
"...pero la gente aquí suele llamarme Libro. Pueden llamarme de la forma que prefieran."

Boris quedó embobado, como le sucedía siempre que un pensamiento quedaba ondeando por su mente. Tan así, que poca fue la atención que presto al discurso del anciano Septon y de su boca solo escapó una reflexión en forma de susurro poco claro mientras su mirada seguía clavada en la nada. 
-”¿Búho? Tal vez una secta o una cofrad...”
El aprendiz de la Septa se libró de su propio trance al tiempo que escuchaba las últimas palabras de la presentación de su colega y como un acto reflejo se apresuró para articular la suya que sonó lo bastante bien a costa de las prisas
- “Siempre es un placer estrechar la mano de otro hombre fe. Como ya ha dicho la Septa...” - Y en su voz se apreciaba un ligero aire de orgullo y engreimiento. - ”La secundé en su último trabajo. Me llamo Boris.” -
Libro estrechó tentativamente la mano de Boris y miró dubitativo al mercenario.


Hubo un silencio y Boris por fin dijo con algo de nerviosismo.
- ”Mi saludo se extiende hacia ti también, hombre de armas.”
El mercenario se encontraba perdido en sus pensamientos, creyó escuchar quizás que dijeron búho, pero no presto mucha atención, estaba admirando el gran salon en donde se encontraba. 
Ok, momento, creo que me están hablando, debo dejar de meditar y empezar a concentrarme. 
Entonces miró a a sus nuevos camaradas -”Sepan disculparme, estaba admirando la magnificencia de este lugar, el cual inspira historia en cada uno de sus rincones, es para mi un placer estar con ustedes y espero poder ser de ayuda. Y por favor, no me llamen mercenario, díganme twelve.”-  

Acto seguido saludó a sus dos camaradas a la par con cada una de sus manos.

-”Espero que pueda aprender tanto de ustedes, como ustedes de mi.”- Respondió con una sonrisa la cual daba aires de calma dibujandose en su rostro.
Twelve, luego de presentarse, empezó a mirar a su alrededor, se detuvo un momento y e inspeccionó el lugar con la vista, como si buscara algo
- “Un placer conocerlos a ambos... Si, eso.” - dijo Libro, un tanto confundido de como proseguir la conversación.
Unos instantes mas tarde recupero la compostura.
- “Bien, eh... si me disculpan, tengo algo que necesito hacer urgéntemente. Gusto en conocerlos, que sus sueños de esta noche sean protegidos por el Guerrero y por la Anciana colmados.” - Y se fue sin esperar respuesta.
Mientras volvía a su habitación, medio caminando, medio trotando, las extrañas ideas giraban por su mente. ¿Era esta nueva gente parte de todo? ¿Alguno era el león? ¿Quizá son parte del mismo búho?

Algo era seguro, y era que todo esto estaba relacionado con su vision. Estaba seguro de ello, mas seguro que ninguna otra cosa que pudiese recordar (lo cual, tuvo que admitir ante sí mismo, no era tanto como quisiera) y con eso venia otra pregunta...


Si bien la visión habla de un peligro para mi, es parte de un todo, es parte de la visión a la que me debo. ¿Debería intentar evitar el peligro... o vivirlo como se me presente?




Los pensamientos se sucedieron en su cabeza, dejando un suave eco triste de fondo...
...si tan solo pudiera recordar el resto...

This entry was posted on martes, noviembre 15, 2011 at 0:27 . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

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Choque de reyes

En un mundo donde los veranos se alargan décadas y los inviernos pueden durar toda una vida, la corona de Poniente tiene un precio. Traición, lujuria, intriga y fuerzas sobrenaturales agitan las cuatro esquinas del Reino, desde el sur intrigante y las tierras salvajes del este, hasta el gélido norte y el viejo Muro que protege el reino de la oscuridad que hay más allá. Reyes y Reinas, caballeros y renegados, mentirosos y nobles compiten por el poder en una lucha sangrienta por el Trono de Hierro.
Un cometa del color de la sangre hiende el cielo, cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del mar Angosto, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fratricidas.  Joffrey Baratheon, primogénito del rey Robert, lo sucede en el Trono de Hierro tras los últimos acontecimientos y gobierna los Siete Reinos con crueldad. Pero no es más que un pelele en manos de su madre, la reina regente Cersei, y de sus consejeros. Tyrion Lannister asume el cargo de Mano del Rey y hace valer sus artes de manipulador para defender al rey Joffrey de sus enemigos... y proteger su vida de los supuestos amigos. Los hermanos de Robert dirigen sus ejércitos en una guerra de sucesión que desangra Poniente, mientras Robb Stark es proclamado Rey en el Norte. Al mismo tiempo, los exploradores de la Guardia de la Noche, desguarnecidos y abandonados de la mano de dioses antiguos y nuevos, se preparan para afrontar una invasión de proporciones terroríficas.