Cuesta abajo  

Posted by Ariel

Eyrie, visto desde el Valle de Arryn
Desde Nido de Aguila, uno se entera antes que nadie cuando amanece. Incluso cuando aun no todo el territorio ha probado la dulce caricia del sol, una caricia que en estos años se está haciendo cada vez más debil.

Es el alba antes que en otras áreas de Westeros. Pero Twelve está terminando de ajustar su montura, Boris rezando alguna de sus oraciones reservadas para los viajes mientras acaricia a su noble animal y Alen haciéndo sus ultimos preparativos (y elecciones de equipaje) frente a su montura, acompañado de otro muchacho algo más joven, y cargado excesivamente de montones de libros y herramientas.

Un cuarto animal viene cargado de una buena parte de aquellos elementos y a Alen se lo ve haciéndo uso de la ayuda de aquel joven acólito que parece estar atento a lo que Alen va indicando.

Estandarte
Un hombre de barba afeitada, y ojos claros, azules de una armadura marrón y plata, junto con algunos hombres, con armaduras más básicas pero con el mismo estandarte parece esperar en la puerta del monasterio.


Un monaguillo se encuentra barriendo el vasto patio exterior.

No hay mucha gente levantada aún, el silencio de la mañana solo se ve perturbado por el sonido de algún ave rapaz y los ocasionales roces de grebas metálicas de los soldados que hacen rondas en el exterior del monasterio. Y el cielo marcado solo por aquella singular marca del astro rojo dibujándose en el cielo.

Aquel hombre de armadura, bajando con habilidad de su montura, entra al patio exterior del monasterio seguido de tres hombres.
"¿Son ustedes entonces los que viajan al sur, presumo? Me presento, soy Sir Gavin Moore y me dirijo a Los Gemelos, al norte. Tengo ordenes de Lady Arryn de ofrecer nuestra compañía, y protección, durante el tiempo que nuestro camino corresponda con el de pereginos. Pero como bien sabrán, hasta Tridente, al menos coinciden nuestras sendas... Luego yo estaría partiendo por Kingsroad, hacia el norte."


Boris - Últimos preparativos  

Posted by Ariel


Las manos de Boris se estrellaban una y otra vez en un sonoro palmoteo. El discurso había concluido pero el acólito continuaba con su mirada clavada sobre Alen; Que terribles calamidades maquinaba su sortílega mente. Imaginó a Libro montado sobre un dragón, rojo como sangre espesa, lanzando rayos y maldiciones sobre un convento lleno de huérfanos, mientras sus carcajadas sonaban como una plegaria hacia alguna deidad pagana.


Agitó su cabeza tratando de esfumar aquellas imágenes; junto a él compartiría una larga travesía cuya valía iba por sobre cualquier desagrado que pudiera provocarle. "Que los acontecimientos futuros decidan su destino" Reflexionó finalmente.


Aunque algunos presentes se congregaban alrededor de la nueva Septon, con el fin del evento la mayoría se disponía a abandonar el salón; Entre ellos se perdía la figura del hermano Willis. Si su actitud hubiera sido la de gritar y arrojar verdura podrida sobre Igraine al momento de su juramento, su latente rencor sería menos evidente que con aquel hipócrita y débil aplauso.


 "Al parecer ese hechicero sigue ahí de pie". Boris comenzó a caminar en su dirección."Calcula bien tus palabras joven león, no des ningún signo de debilidad. Mantén a tus amigos cerca y a los brujos y espadachines aún más cerca."


-"Mi querido hermano, es un placer verlo tan fresco y despejado por la mañana."-
 Saludó apenas vió que Alen se percataba de su presencia. "¿Disfrutó el discurso de nuestra nueva Septa Mayor?"

- "Ah... tengo que admitir que me distraje un tanto. Aunque... dado lo inusual de la situación, dudo ser el único."

Boris sonrió ligeramente. "Tan inusual como nuestra próxima misión; debo decir, que estoy verdaderamente feliz por compartir esto con un colega amante de las letras. Por cierto... ¿Ya tiene todo preparado para partir?"

- "Que yo sepa sí, a menos que esté olvidando algo. Llevo conmigo mi copia de la Estrella de Siete Puntas, el rosario del Septon Osmund (que la Madre guarde su espíritu)," al decir esto, Libro cerró su mano sobre el amuleto, "mis hábitos y algunas mudas de ropa. Según entendí las provisiones nos las va a otorgar la Abadía, así que no deberíamos preocuparnos por eso... se le ocurre algo más que podría llegar a necesitar? No soy de realizar viajes muy a menudo, y podría pasárseme por alto algo que podría parecer muy básico para un hombre de mundo como usted."

-"Por favor hermano..." - Un carcajada muda de cortesía broto del acólito. "Ni soy yo un hombre de mundo, ni el mundo es tan diferente a usted. Mientras tengamos para llenar el estómago a diario solo nos resta pedirle buena fortuna a los dioses (Aunque no vendría mal llevar una dotación extra de tabaco y hierbas para el té, no es menester hacer un voto de modestia durante el trayecto). Incluso una gallarda espada está presta a defendernos en caso de peligro; Y por cierto ¿Ha visto al buen Pwelve?"

-"Estoy detrás de vosotros, y por cierto es Twelve"- asomó por detrás de los presentes el mencionado -"espero no se sienta incomodo con mi presencia" - miro a Boris con una sonrisa y sus ojos cerrados, su tono de voz fue amable, al mismo tiempo que cándido.



El acólito no pudo evitar estremecerse al oír la voz de Twelve detrás suyo, y por un momento la brujería de Alen no le pareció tan aterradora como siempre.


Nuevamente los tres compañeros se hallaban juntos; Los murmullos a su alrededor acallaron y los invitados que aún permanecían en el recinto quedaron inmóviles, Boris lo notó y también no lo notó, estaba inmerso en la sensación que su grupo le transmitía. Una brisa cálida pero poderosa invadió el salón (A pesar del hecho que las ventanas estaban cerradas), y junto a su aire revoloteaba el cantar de un millar de aves. Así, como todo comenzó, acabó. El bullicio próximo volvió a escucharse y no quedaba rastro de ninguna ventisca; El tiempo retomaba su curso natural y sin embargo la impresión de grandeza que experimentó sobre su nueva comunidad no desapareció, ni lo haría.


Algo confuso todavía, Boris miró a Libro y le dijo -"¿Lo ve hermano? Nuestra espada guardiana siempre está vigilante."

- "Es algo reconfortante. Tengo el presentimiento de que vamos a necesitar de sus proezas dentro de no mucho tiempo; posiblemente vamos a necesitar de todo lo que todos nosotros podamos hacer. Estoy convencido de que los Siete nos reunieron por algo."


Twelve se quedo viendo a libro y a Boris -"disculpen, yo se que están muy emocionados por este viaje, pero si algo he aprendido con el paso del tiempo, es que hay que ser cuidadosos, así que, si tienen algo que tratar propongo que sea en un lugar menos transitado" - Se detuvo solo un instante con aire pensativo, e inmediatamente agregó - "Por cierto, mucho no hemos hablado entre nosotros y si vamos a viajar, mas vale conocernos mejor, por lo que propongo que nos reunamos en algún cuarto donde podamos hablar tranquilamente y sacarnos las dudas rápidamente, no espero que cuenten su vida, simplemente pregunten lo que precisen saber y ya"-

Se le dificultaba mucho la interacción consecuencia posiblemente de experiencias pasadas, una ligera pero perceptible batalla interior se libraba tras las facciones del mercenario.

- "Sin duda hay preguntas por hacer..."- Contestó Boris a Twelve y luego fijo su mirada sobre Alen. -"Y preguntas por responder... Las paredes dentro de este monasterio están al acecho de secretos y créame noble guerrero, tenemos un largo viaje en el que conocernos. En cuestión de horas estaremos fuera de este sitio y la inmensidad del campo asegurará mejor nuestra charla."
El acólito quería y necesitaba dialogar acerca de la trama tejida sobre esta tarea, pero no aquí. Había escuchado suficiente de Igraine anoche y temía volver a escucharlo dentro de este convento. ¿Era la intuición o la voluntad de los siete que le prevenía?

-"Comprendo, entonces dejaremos las cuestiones para el camino, por cierto, conque me llaméis Twelve basta, lo de noble guerrero, es demasiado titulo para alguien tan mundano como yo, espero sepais comprender."-

-"Hmm... Es Twelve un nombre o un apodo?" - Mientras decia esto, su facción denotó una leve vacilación, y se adelantó a posibles reacciones - "No, no importa, imagino que es mejor dejar estas cosas para el viaje, no es cierto?" - dijo apurando sus palabras.
- "Q-quizá también fui un tanto impertinente al preguntar... Argh... Mis disculpas." El joven llevó sus manos a la cabeza perceptiblemente frustrado.

-"Bueno, me retiro por ahora. Imagino que nos veremos directamente a la hora de partir."
- Se apresuró Boris a acotar al notar cierto incómodo silencio. "Si me necesitan para algo estaré en mi habitación".


Así el acólito se despidió de sus compañeros.

-"Interesante, muy interesante, hasta luego señor Boris y señor Alen, yo también debo retirarme, debo hacer ciertas cosas antes de partir"- Dijo Twelve inclinándose levemente, se reincorporó, dió media vuelta y se retiró sin más.


-"Si... si, es mejor que nos retiremos a terminar nuestros preparativos. Hasta luego entonces, señor Boris." -



Boris emprendió el camino que lo llevaría a su habitación, la suerte estaba echada y solo quedaba por esperar la hora de partir. Sin embargo una sonrisa se escapó de su expresión mientras pensaba que era remotamente posible que algo de gloria lo esperara al final de todo esto.

Alen - Lectura de un libro desvelado  

Posted by Ariel

La ceremonia estaba justo empezando cuando Libro entró, así que no pudo hablar con los otros. Escuchó atentamente el discurso de la Septa en los 10 segundos que le tomo darse cuenta que iba a empezar por la parte formal, la cual el se sabia de memoria.
Así pues, dejó que su mente divague... lo cual, sumado a la falta de sueño de la noche anterior, termino con el predecible efecto de que Libro se quedo dormido, parado como estaba, incluso con los ojos a medio cerrar.

Libro despertó sobresaltado solo para escuchar a la Septa decir 
"Un empuje a prosperar y a iluminar a los desamparados con ayuda... La que podamos dar", y se dio cuenta que el discurso acababa de terminar. Miró apresuradamente a su alrededor, pero parecería que nadie notó su desliz; todos los demás estaban prestándole atención a la Septa y si ella advirtió lo sucedido, no dio muestras de ello.

Alen aplaudió junto a los demás mientras ponderaba las implicaciones de lo que sus sueños le acababan de mostrar.


La primera parte parecía más una advertencia que una predicción... lo cual, francamente, era un alivio.

El Búho... me entrega al León. Será posible? Necesito constatar mis sospechas, pero debo ser cuidadoso.

Era menester mantener la cautela y no decir nada equivocado a partir de ahora... en especial siendo que ni él mismo estaba seguro de qué era lo que debía asegurarse de no decir.
Podría tratarse de los sueños? Es cierto que algunos podían considerarlo como una herejía, pero lo cierto es que siempre apuntaron a que los Siete traerían la salvación. Y, para el caso, era de conocimiento popular en la Abadía; no tendría sentido intentar ocultarlo.

El contenido de los sueños, quizá? Algunos de los detalles podrían llegar a ser peligrosos... Especialmente, si mi corazonada es correcta, lo del color de las plumas. Reprimió un escalofrío al pensar en lo que creía que podría llegar a significar.
Para distraerse de sus oscuros pensamientos, se volcó a la segunda parte de su sueño.
Un bastión... soportando una tormenta... si, hasta ahí fue claro. El fuego... obviamente es una amenaza, que puede o no estar relacionado con el otro... Al pensar en "fuego", los ojos de Libro fueron hacia una ventana. La marca de fuego, aun durante el día, era claramente visible en el cielo. Y sin embargo se siente como si es allí a donde debo dirigirme ahora.
En ese momento fue que se percató de algo interesante: la primera parte del sueño no se sentía del todo igual que los otros fragmentos del sueño. Tardó unos segundos en darse cuenta que era lo que le llamaba la atención.

La primera parte... no ES parte del sueño original! Es una parte nueva!
Las imágenes siempre fueron demasiado fluidas, así que jamás se le ocurrió anteriormente que podían estar incompletas. Pero ahora... podían llegar a haber mas piezas faltantes en el rompecabezas? En su mente comenzaron a solidificarse sus sospechas de que, posiblemente, no hubiese sido posible alcanzar la conclusión del sueño anteriormente. Faltaban partes!
Libro salió abruptamente de su contemplación cuando notó que sus compañeros estaban ahora dirigiéndose hacia él.

Choque de reyes

En un mundo donde los veranos se alargan décadas y los inviernos pueden durar toda una vida, la corona de Poniente tiene un precio. Traición, lujuria, intriga y fuerzas sobrenaturales agitan las cuatro esquinas del Reino, desde el sur intrigante y las tierras salvajes del este, hasta el gélido norte y el viejo Muro que protege el reino de la oscuridad que hay más allá. Reyes y Reinas, caballeros y renegados, mentirosos y nobles compiten por el poder en una lucha sangrienta por el Trono de Hierro.
Un cometa del color de la sangre hiende el cielo, cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del mar Angosto, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fratricidas.  Joffrey Baratheon, primogénito del rey Robert, lo sucede en el Trono de Hierro tras los últimos acontecimientos y gobierna los Siete Reinos con crueldad. Pero no es más que un pelele en manos de su madre, la reina regente Cersei, y de sus consejeros. Tyrion Lannister asume el cargo de Mano del Rey y hace valer sus artes de manipulador para defender al rey Joffrey de sus enemigos... y proteger su vida de los supuestos amigos. Los hermanos de Robert dirigen sus ejércitos en una guerra de sucesión que desangra Poniente, mientras Robb Stark es proclamado Rey en el Norte. Al mismo tiempo, los exploradores de la Guardia de la Noche, desguarnecidos y abandonados de la mano de dioses antiguos y nuevos, se preparan para afrontar una invasión de proporciones terroríficas.