Boris - Especulaciones a medianoche - Parte II de II  

Posted by Ariel



Aquel era un sillón con resortes algo ruidosos pero no por ello menos cómodo. Las luces de las velas en los candelabros estaban dispuestas en diferentes puntos de la amplia sala de recepción de la habitación de la hermana Igraine, y daban un tono entre amarronado y pastel a los aposentos haciéndolo un lugar bastante acogedor.

Un hogar situado a una distancia prudente de la alfombra de la sala, daba a aquella amplia habitación un clima agradable, y con vista de espectador privilegiado estaba el sillón, de cara a aquel hogar; para aquellos que desearan sentarse ni muy cerca ni muy lejos del fuego.


La hermana Igraine se acercó al hogar y colgó aquella pava de un artilugio con forma de arnés, que luego hizo pivotar sobre una bisagra para que le diera de lleno el fuego, sin tener que tocarlo, y se giró para ver si Boris se había efectivamente puesto cómodo. En la cara de Igraine se podía discernir que tenía algo más que una idea vaga de porque había venido Boris a visitarla aquella noche.

-"Ahm... si, es muy gentil de su parte."- agradecía Boris al tiempo que se acomodaba plácidamente sobre el exquisito sillón. Acompañaba las acciones de Igraine con su mirada combinando también fugaces vistazos al recinto, como registrando el lugar en busca de algo que no le era del todo claro. Todavía le era difícil asimilar como aquella austera mujer con quien había compartido tantos días de viaje, era quien es ahora.
Repentinamente, se percató de su mano aferrada con fuerza al apoyabrazos y un incesante movimiento en sus piernas, estaba nervioso. Una catarata de ansiedad se abatía sobre él; necesitaba respuestas ¿Pero a cuales preguntas? Reparó en que no sabía como abordar el tema puesto que no acababa de comprenderlo. Había secretos, evidentemente, y faltaba un engranaje que conectara la intrigante maquinaria. La Septa era astuta; llevaba años de experiencia a cuesta y si algo tenía para acallar, estaba tan a resguardo como el artículo más valioso de un mercader receloso.
Finalmente se aventuró para abrir la plática de la manera más trivial y que las insustanciales palabras lo lleven a buen puerto.

-"Ante todo, debo expresar mis palabras de congratulación sobre su nombramiento como Elder del santuario, nadie es meritorio de tal distinción más que usted." - calló y Calculó detenidamente su próxima frase. -"Aunque el hermano Willis no opine de igual modo".
La septa Igraine descolgaba tranquilamente un filtro que tenia colgado sobre el hogar, en un marco barnizado, temporalmente dandole la espalda a Boris. Se tomó un tiempo para preparar las hierbas dentro del mismo. Un buen té no debe apurarse, decia ella.
Una vez dejó el filtro preparado se giró, para volver a aquella conversación.
-”Ha de saber Hermano Boris, que al Hermano Willis no le falta razón. Esta desición no tiene precedentes. El elder nunca sale por decreto sino por la de los que aqui se encuentran. Los acolitos que aquí viven son quienes definen quien es el nuevo elder y representante de la abadía ante el resto de Westeros. Como al hermano Willis, esto me sorprende y descoloca un poco.” - Y en seguida volvió a la preparación del té, esta vez sacó hierbas de una pequeña alacena ubicada bajo una larga y alta biblioteca, que ocupaba desde donde terminaba la alacena un poco mas abajo de la cintura, hasta casi el techo.
-”¿Entonces, usted desconoce el porque nuestro buen Alto Septon en King’s Landing la escogió por sobre el hermano Willis?”- 
Inquirió Boris presintiendo que Igraine conocía la falsa ingenuidad en aquella pregunta. 
-“Pienso que debe de haber otra motivación además de su capacidad y experiencia si estamos ante un hecho sin precedente.”-
-”La mano del difunto Hermano Osmund estuvo tras esto, el Oculto lo tenga en la gloria”-
comentó mientras servía los tés.
-”Osmund, descubrió que ciertas intrigas se estaban tejiendo tras las cortinas de la Abadía, y aunque no podia detener la ola que venía con fuerza para arrastrarle contra las rocas”

Y se volvió con una bandeja con las dos tazas y la pava para irse a sentar. Dejó la bandeja sobre la mesita que estaba delante del sillón tomó una de las tazas, y acomodándose en el sillón prosiguió.
-”Moldeó la bahia para que la proxima ola no cambie la playa... Pero básta de alegorías... ¿Recuerdas los cultos a R'hllor y otras religiones herejes cuando estabamos en las ciudades libres?” -Tomó un sorbo de té y dejo que los recuerdos llegaran a las mentes de ambos.
Boris sintió una súbita repulsión mientras sorbía del té y la palabra R'hllor brotaba de entre los labios de Igraine. Durante sus viajes escuchó hablar de aquella misteriosa religión y de las extrañas practicas de sus sacerdotisas con el manejo del veneno; Algunos recuerdos dolorosos afloraron en él.
Al ver el impacto causado sobre el hermano Boris, la septa rápidamente le dio un leve giro a la conversacion.
-”Oh no te preocupes, no tenemos razones para pensar que realmente puedan tener un impacto sobre Westeros... no se ni por qué saqué este tema.”-
Igraine trató de calmar su verborragia impropia de ella misma, tomó un sorbito de te, y volvió a empezar. Boris se quedo con la taza en la mano por cortesía, no obstante el estómago se le había cerrado y no volvería a disfrutar de esa exquisita infusión aquella noche.
-”El Hermano Osmund tenía razones para pensar que gente dentro de la Abadía considera la religión como un Ente que puede moverse por motivos económicos...Y eso puede llevar a circunstancias insospechadas.... Que claramente no son, la mision pura, sagrada y casta que queremos llevar.”

"Interpreto entonces..."-Dijo al tiempo que su atención regresaba al tema original. -"Que nuestra misión a partir de mañana está ligada a estos acontecimientos.”- Con cierta sinceridad por el respeto verdadero que sentía por aquella mujer dijo. “La conozco hermana, y si los vientos se avecinan turbulentos usted es a quien esta iglesia necesita para afrontarlos. Le ofrezco mi ayuda en todo lo que me sea posible.”

Boris no podía dejar pasar aquel otro enigmático punto (Que lo intrigaba y lo fascinaba por igual) y dijo observando atentamente la expresión de la Septa 
-”Déjeme ser como un búho vigilante en la noche.”

-”Interesante alegoría, para un descendiente de leones” - Respondió Igraine, recordándole su pasado Lannister, sin demostrar haber encontrado una comprensión paralela o un doble sentido a las palabras de Boris.
El acólito se sonrojó ligeramente al escuchar llamarlo leon.

-”Es posible que esté ligada... el Elder Osmund, Los 7 lo tengan en la Gloria, descubrió algo bastante interesante en el joven Alen, algo que, de ser cierto, estaría rozando la hechicería, y por tanto se considera herejía, pero luego de conversarlo via cartas durante largo tiempo con el y especialmente durante nuestra última charla, en su lecho de muerte. Entendí que no es algo inherentemente malo, sino que quizás lo podemos usar por el bien de Westeros... el tiene visiones oniricas y cripticas del futuro, durante sus sueños.” - Y apuró a levantar la taza de té, pero para tomar con tranquilidad, mientras trataba de discernir como le caían las nuevas a Boris.

Había dos formas de verlo para él: o ella tenía mucha confianza en él, o esto era una prueba, ya que aunque tener visiones era algo que rayaba con la hechicería; no había pruebas reales de que Alen haya estado comunicandose con entes malvados y ultraterrenos.
De probarse las impías comunicaciones, tanto Alen como sus colaboradores se enfrentarían a un juicio de excomunión, y hasta quizás deberían purgarse con fuego, para pedir perdón a los 7 personalmente. Premoniciones, pociones y magia son cosas que habían muerto con los dragones, tantas generaciones atrás.
Boris quedó helado, no solo por las implicaciones que conlleva el relacionarse de forma alguna con este tipo de prácticas, sino porque él particularmente, las detestaba. A pesar de ser parte del clero, Boris concebía al mundo de manera lógica y natural, incluso su razonamiento seguía cierto rumbo científico, pero estas artes arcanas fracturaban aquella visión.

-"Le agradezco la sinceridad y confianza para conmigo hermana. Esto... nunca imaginé que el meollo de este asunto resultase así."- El acólito entonces se percató del exceso de franqueza por parte de Igraine en dichas declaraciones, es cierto que contaba con el apoyo del Gran Septon pero también había hecho muchos enemigos con el asunto de su nombramiento. -"No pretendo sonar atrevido, pero... ¿Porqué me cuenta esto? Es una cuestión muy delicada y me sorprende que lo comparta tan abiertamente conmigo."-
-”Hermano Boris, en nuestro viaje por las ciudades libres hemos sido objeto de intrigas y traiciones incontables, pero apoyándonos uno en el otro hemos logrado salir adelante. Hemos desenmascarado juntos herejes que hacian uso de las religiones paganas para llenar sus bolsillos de riquezas materiales... Ud. se ha granjeado mi confianza. Y es por eso que tengo la seguridad de que Ud. hará lo que crea correcto.”
-Le respondió entonces Igraine -
-”Resulta ser, que algunos de los sueños de Libro, incurrieron en verdades. Y parece tener algunas respuestas a la marca de fuego que se distingue en el cielo... Segun lo que Osmund me comentó, los mismos hablan de guerras y conflictos, de grandes cambios. Si los mismos son determinados como herejía, no se preocupe, que yo seré la primera en acusarle en un Juicio de Fe. Pero antes de declararlo, es mi deseo que lo validemos, y si son verdad, evitemos aquellos que podamos o salvemos lo mas que podamos de lo que nosotros concebimos como nuestra gente.”-
Las explicaciones de Igraine sonaban francas; o al menos es lo que Boris sentía. Aunque le desagradaba tener que compartir camino con una clase de vidente, debía admitir que la intención era buena.
-"Ha sido muy amable hermana, y me honra su confianza a mi persona."- Boris se levantó; oteaba la taza de té entre sus manos, a la que solo había dado un escaso trago. 

-"Exquisito, como siempre, solo que los nervios por el viaje me impiden dar un sorbo más. Creo que es hora de regresar a mis aposentos, tengo que preparar mi equipaje y escoger un buen material de lectura para la larga travesía; no temo a la hechicería pero si al aburrimiento."- Sonrió despreocupado al dejar la taza sobre la mesita de infima altura que tenía delante del sillón, Boris no deseaba que la Septa creyera que las revelaciones lo hubiesen dejado turbado; no quería preocuparla. A pesar del fuerte individualismo y su escencia egoista, Boris no disfrutaba dañando al prójimo, y siempre que estaba a su disposición el ayudar lo hacía con gusto. Además de que sentía un verdadero aprecio por Igraine, como un amor maternal.
Igraine lo miró con una sonrisa condescendiente. -”Ya es tarde hermano... y tienes mucho que digerir. Este te es un poco mas fuerte que otros que hemos tomado juntos.” -
El clérigo contempló el cuarto en su totalidad; preguntándose si volvería a pasar otra noche de té y charla con la septa después de su ascenso. Entre las muchas especulaciones y pensamientos conspirativos rondando la cabeza de Boris aquella noche, también hubo lugar para un sentimiento de melancolía.

-“Que el Forjador cree plácidos sueños para ti. Espero verle mañana en el Claustro Interior para el discurso de traspaso del Elderíng que se pospuso.”- Le dijo entonces Igraine mientras lo acompañó a la puerta. En sus ojos claros a veces daba la impresión de que sabía muchas más cosas de las que realmente hablaba y esta era una de esas veces.

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Choque de reyes

En un mundo donde los veranos se alargan décadas y los inviernos pueden durar toda una vida, la corona de Poniente tiene un precio. Traición, lujuria, intriga y fuerzas sobrenaturales agitan las cuatro esquinas del Reino, desde el sur intrigante y las tierras salvajes del este, hasta el gélido norte y el viejo Muro que protege el reino de la oscuridad que hay más allá. Reyes y Reinas, caballeros y renegados, mentirosos y nobles compiten por el poder en una lucha sangrienta por el Trono de Hierro.
Un cometa del color de la sangre hiende el cielo, cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del mar Angosto, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fratricidas.  Joffrey Baratheon, primogénito del rey Robert, lo sucede en el Trono de Hierro tras los últimos acontecimientos y gobierna los Siete Reinos con crueldad. Pero no es más que un pelele en manos de su madre, la reina regente Cersei, y de sus consejeros. Tyrion Lannister asume el cargo de Mano del Rey y hace valer sus artes de manipulador para defender al rey Joffrey de sus enemigos... y proteger su vida de los supuestos amigos. Los hermanos de Robert dirigen sus ejércitos en una guerra de sucesión que desangra Poniente, mientras Robb Stark es proclamado Rey en el Norte. Al mismo tiempo, los exploradores de la Guardia de la Noche, desguarnecidos y abandonados de la mano de dioses antiguos y nuevos, se preparan para afrontar una invasión de proporciones terroríficas.